Opinión

Amor infantil

Este sábado pido permiso para declarar que soy humano, y que con tanta vida, tantos brincos, tantas aventuras y tantas cosas de hueca importancia, igual que usted uno olvida las más dulces vivencias de la infancia, como el primer amor platónico (que, por tanto, nunca supo que era motivo de los sueños amorosos más precoces de Ciudad Nueva)…¡Y ahora, con foto infantil y todo, aparece Manegonte González, testigo de mis temeridades onceañeras, a recordarme a Alexis Ch., quien aún vive, aunque en otra isla, con su pelo negro y sus ojos claros, todavía ignorante de este tímido amor no declarado!

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