Cultura

Debbie Harry: «El sexo es altamente motivador para mí»

Las memorias de la cantante de Blondie sacuden los recuerdos de toda una generación

El relato es explícito, muy fuerte: «Una vez David Bowie Iggy Pop querían conseguir cocaína. Un amigo me había dado un gramo, pero yo prácticamente no lo había tocado. No me gustaba la cocaína, me alteraba demasiado y me afectaba a la garganta. Así que fui arriba con mi alijo y la succionaron de una vez. Después de esto, David se sacó la polla como si yo fuera la revisora oficial de pollas o algo así», cuenta Debbie Harry en uno de los pasajes más explosivos y polémicos de su autobiografía, «De cara» (Ed. Cúpula), recientemente publicada en nuestro país.

La icónica líder de Blondie, que conquistó el éxito musical a finales de los 70 en un mundo todavía muy masculino, cierra la condenable escena con ligereza picante. «Al irnos, no pude dejar de preguntarme por qué Iggy no me había dejado echarle un vistazo a su polla más de cerca…». ABC le ha preguntado por la actitud de Bowie, y la cantante ha obviado hacer comentarios. «Yo, para poder sobrevivir, nunca pude ponerme en posición de quejarme por ser mujer», apunta. ¿Es esto un dardo sobre una posible victimización de las mujeres? Aquí sí responde: «No sentí que hubiera riesgo en aquella época, solo frustración a veces. Mi compañero, Chris Stein, nunca me trató con condescendencia. Además, tengo una vena tozuda que de vez en cuando estalla».

Violación

No fue este el único episodio misógino y escabroso, ni el más fuerte, pues en las muy bellamente ilustradas páginas de estas memorias relata como una especie de Jimmy Hendrix cuchillo en ristre la violó en casa junto a su novio, convenientemente atado. «El asaltante estuvo husmeando en busca de cosas que merecieran la pena. Entonces amontonó las guitarras y la cámara de Chris, me desató mis manos y me dijo que me quitase los pantalones», cuenta, para cerrar con esta observación: «No puedo decir que pasara mucho miedo. Las guitarras robadas me dolieron más que la violación». No le denunció.

Nacida en 1945, comenta Deborah Harry que fue consciente de que despertó el apetito sexual de los hombres desde su misma infancia, cuando solo era una niña tímida, miedosa y muy perceptiva en Nueva Jersey que cantaba en el coro y estaba frustrada por no dar la talla en ballet. Ya aquellos días aparecen varios exhibicionistas alrededor de su pequeñita persona. O el reputado baterista de jazz Buddy Rich, amigo íntimo de Sinatra, que intentó seducirla cuando tenía 11 años (y él, casado con la vedette Marie Allison, pasaba los 40).

Debbie Harry, en 1978
Debbie Harry, en 1978 – Gary Gershof

En su veintena, Harry también se topó con el «psycokiller» Ted Bundy, asesino de 36 mujeres como mínimo, que intentó secuestrarla cuando ella se subió a su coche mientras esperaba un taxi que no llegaba en el Village. Y, aún con todo, el relato más desasosegante lo dedica a un exnovio, pintor de brocha gorda y vida gris, e infatigable acosador. Solo le paró de atormentar cuando el teléfono lo cogió el que, además de cerebral guitarrista de Blondie, acabaría convirtiéndose en su pareja: «En aquel momento, Chris y yo no lo habíamos hecho, pero justo después de esto lo hicimos. Y continuamos haciéndolo durante 13 años. No pensé que pudiera suceder, pero fue tan fácil…».

La «Bombón del punk» reflexiona también sobre su loada belleza, y reconoce que «la cara con la que nací fue una ventaja enorme, tengo que admitir que me gusta ser guapa». La nombraron la chica más bonita de su instituto, y admite sin ambages utilizar su físico para intentar medrar en la vida. Trabajó incluso en un club Playboy y se hizo un book haciendo yoga con provocativos leotardos. «La verdad es que he tenido épocas de sentirme bien con mi apariencia, aunque quizá hubo alguna aflicción cuando crecí…», nos confiesa. En otra experiencia sexual denunciable, un conocido la invitó a su casa y la excitó. Tras los preliminares, el hombre la deja tendida y sin ropa sobre la cama mientras, de repente, apareció otro individuo con una cámara de cine.

«Allí estaba yo, desnuda, abierta de piernas y muy mojada, y de repente aquel ojo que todo lo ve. Eso fue demasiado. Me sentí conmocionada, traicionada, furiosa e insultada, pero también muy cachonda. Quería hacerle saltar los dientes de un golpe y follármelo a la vez. Finalmente, me subí a un pequeño pedestal y posé como una estatua. Todo esto está grabado en algún sitio. No me preguntes qué pasó con la cinta». La cantante de 75 años nos dice: «Es altamente motivador para mí», en referencia al peso del sexo en su vida.

Terapia «punk»

Llama la atención en el libro lo piropeadora que es con los hombres, incluso el yonqui que la violó era «estiloso y moderno». Según el viejo diccionario Webster’s, la etimología de la palabra punk tiene uno de sus posibles orígenes en el unami, una lengua algonquina local de Nueva Jersey. Su definición es: «Madera suficientemente podrida para ser usada como combustible para prender fuego». Harry participó con sus Blondie en el germen de aquel movimiento sito en el mítico CBGB (Country, Bluegrass and Blues) cuando todavía nadie era punk. Ni Ramones, Television o The Talking Heads, que también danzaban por allí, lo sabían.

El término cogió forma tras el lanzamiento en el 75 de la revista «Punk», de Legs McNeil y John Holmstrom. «El punk está llegando» ponía en sus folletos con los que empapelaron toda la ciudad. «¿Y qué es el punk y por qué está llegando?», se preguntaba la gente ante esta exitosa campaña de marketing. «Realmente, no hubo un sonido en particular que se pudiera definir como punk hasta más tarde. Pero creo que el toque universal era que estábamos señalando las inconsistencias de una sociedad hipócrita y los puntos débiles de la naturaleza humana y todo era una gran broma. Una especie de «vete a la mierda» dadaísta. La mayoría de la gente escribía canciones que satirizaban algo». Y aunque nadie manejara el término técnico, «Barbarella después de tomar speed», tal cual la motejó Iggy Pop, sí sabía: «Yo era punk y todavía lo soy».

Pero hay que ir atrás, como en el psicoanálisis, para entender el poder terapéutico del punk en su incómoda y rubia juventud. A la edad de cuatro años, sus padres le contaron que fue adoptada. «El hecho de ser separada de mi madre biológica después de tres meses para ir a otro hogar me provocó una base de miedo totalmente irracional. He tenido una vida muy afortunada, pero fue una respuesta química que, creo, ahora puedo racionalizar y afrontar. Me sentía distinta; siempre estaba intentando encajar. Hubo una época en la que siempre tenía miedo». Hasta que llegó la bohemia y el punk, su entorno hogareño. «Creo que mi actitud ante la vida siempre se construye desde dentro hacia afuera, y quizá esto esté en el núcleo del punk. Rechazo la hipocresía. Tal vez la escena punk fue el lugar donde conocí a otras personas que estaban tan incómodas como yo durante la infancia y nos consolamos en esta camaradería».

Antes, en su primera estancia neoyorquina, en aquellas «malas calles» de una ciudad a punto de entrar en bancarrota, pudo permitirse vivir gracias a un piso de protección oficial (67 dólares al mes, cuatro habitaciones, en el Lower East Side). Eso le posibilitó, por fin, empezar a merodear garitos de jazz, vio a la Velvet Underground, a Janis Joplin y participaba en espectáculos improvisados en lofts con gente afín. Afirma que amaba el peligro y la bohemia. ¿Por qué esa querencia por lo subterráneo? «Siempre me ha intrigado la esencia de la fruta prohibida, tal vez porque crecí en un pequeño pueblo con padres conservadores. A veces, las actividades clandestinas son inspiradoras, especialmente cuando eres joven y quieres ver cómo puede ser también la vida». La autobiografía va dedicada a las chicas de los bajos fondos. O sea, a ella buscando su lugar en el mundo en los 70.

Marilyn Monroe Drag Queen

«Desde el primer momento que me fijé en Marilyn Monroe, pensé que era sencillamente maravillosa», escribe Harry, que también ahonda en la doble moral respecto a la rubia de oro: el hecho de que fuera icono sexual, que la vendieran como tal, hizo que muchas mujeres la vieran «como una zorra» y que nadie valorara su talento como actriz de comedia. «Yo nunca pensé eso, por supuesto. Sentía que Marilyn también interpretaba un personaje, el cliché de la rubia tonta con voz de niña pequeña y cuerpo de chica grande. Mi personaje en Blondie era, en parte, un homenaje visual a Marilyn», cuenta la voz de «Heart of glass», que añadió un barniz andrógino.

«Últimamente pienso que probablemente estaba representando algún tipo de criatura transexual. Incluso cantaba canciones escritas desde el punto de vista de un hombre (“María”, por ejemplo). Muchos amigos drag queens me han dicho que yo era una drag. Con Marilyn pasaba lo mismo: era una mujer interpretando la idea de un hombre sobre una mujer». Impulsados por esta creación, Blondie pasaron del infraunderground new wave a convertirse en tendencia en todo el globo, sobre todo a partir del tercer álbum «Parallel lines». Y vendieron 40 millones de discos, le hicieron hasta una Barbie y acabaron entrando en el Rock and Roll Hall of Fame en 2006 (el mismo año que Johnny Rotten rehusó entrar con los Sex Pistols argumentado que ese sitio era «una mancha de orina»).

En este «paseo por la nostalgia», la intrépida cantante recuerda también su actuación en más de 30 películas a las órdenes de David CronenbergJohn Waters o nuestra Isabel Coixet («Tenía una forma brillante de comunicarme lo que necesitaba de una manera casi psíquica», cuenta a ABC). Y dibuja varias veces la puntiaguda espina clavada que aún le pincha: cuando su discográfica no le dejó estar en «Blade Runner» hace 38 años. El tiempo, dice Harry, es lo que más importa, pues ha visto al mundo cambiar (y sexualizarse). «Fui duramente criticada en el 78 por enseñar parte de mis bragas rojas en el escenario del Palladium en Londres. Hoy todo es muy visible, no se esconde nada. Las fronteras se han desdibujado en favor de una apertura que a menudo resulta aburrida», analiza sin obviar lo positivo respecto a la percepción de la sexualidad y al reconocimiento de la identidad de género y las preferencias sexuales. Observa también: «Ahora el tiempo va muy deprisa. En cuanto maduras, te pudres. Hoy en día todo se reduce a ser famoso. Pero en aquella época se trataba de hacer que pasasen cosas».

¿Ha cambiado su autopercepción tras repasar su vida? «Después de haber tenido que organizar todas estas historias, es casi como si estuviera escribiendo sobre otro. En cierto modo, me he liberado de tener que arrastrar estas cosas conmigo y he logrado una mayor visión de conjunto», nos dice «la punk perfecta». Harry, la creadora de uno de los personajes más longevos de la historia del rock, define a Blondie así: «Era una muñeca inflable pero con un lado oscuro, provocativo y muy intenso. Lo exageraba, pero iba muy en serio».

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