¿Salud preventiva o curativa en República Dominicana? Un privilegio para pocos, un calvario para muchos.

En nuestro país, enfermarse no solo es un riesgo para la vida, sino también una sentencia económica. En la República Dominicana, acudir al médico se ha vuelto un lujo reservado para quienes tienen los medios, a pesar de contar con una Ley de Seguridad Social que, en la práctica, ni garantiza seguridad ni actúa con sentido social. La Ley 87-01, que instituyó el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS), prometía dignidad y protección, pero más de veinte años después, sigue siendo una promesa rota.
Los trabajadores, tanto del sector público como privado, cotizan mes tras mes a un sistema que, llegado el momento, les da la espalda. El verdadero viacrucis comienza cuando, por una dolencia preventiva o una emergencia, el asegurado se ve obligado a recorrer clínicas y hospitales buscando quién le acepte el seguro. ¿El resultado? Co-pagos inesperados, especialistas que no aceptan seguros y tarifas de consulta que, en muchos casos, superan los 5,000 pesos dominicanos. Todo esto mientras el sistema sigue cobrando religiosamente sus cuotas, sin garantizar el derecho más básico: el acceso equitativo y digno a la salud.
¿De qué sirve entonces pagar un seguro si cuando la salud se tambalea, también se tambalea la economía familiar? ¿Dónde está la equidad, la humanidad, la justicia social? Hoy, la salud en la República Dominicana no es un derecho efectivo, sino un privilegio que solo unos pocos pueden costear. Por eso lo decimos sin temor: el SDSS no es ni seguro ni social, y su reforma es una urgencia moral impostergable.
Fuente: Contra Flujo
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