“Faña, sacrificado por la justicia independiente”

El pasado 19 de marzo del 2021 fueron elegidos los nuevos integrantes del Consejo del Poder Judicial recayendo tan digna distinción en los honorables magistrados jueces Blas Fernández, Modesto Martínez, Bionni Zayas y Octavia Carolina Fernández, respectivamente, en representación de los miembros de la Suprema Corte de Justicia, de las Cortes de Apelaciones, Primera Instancia y Juzgado de Paz.
Tan honrosa distinción no pudo caer en mejores manos a decir de los honorables pares jueces que tuvieron la oportunidad de elegir a sus respectivos representantes ante el Consejo del Poder Judicial, ahora, la tarea es de los agraciados si se le puede reconocer como tal.
El sistema de justicia en República Dominicana, en especial el Poder Judicial cambió a partir del año de 1998, y la creación de la ley 327-98 de La Carrera Judicial y me atrevo afirmar que cambió para bien, con sus excepciones, porque está dirigido por humanos. Pero no solo en cuanto a los aspectos formales de selección de los jueces (concurso de oposición y méritos), sino también en cuanto a su preparación y la obligación de ingresar a la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ). Sin que se lea que estamos criticando negativamente los servicios jurídicos prestados con anterioridad.
Una segunda revolución dentro del Poder Judicial se gesta con La Constitución del 26 de enero del año 2010, donde se da nacimiento al Consejo del Poder Judicial en atención a sus artículos 155 y siguientes, donde, entre otras cosas se le confiere: la calidad de órgano permanente, la administración y disciplina del Poder Judicial, así como, la administración financiera y presupuestaria, el control disciplinario sobre jueces y todos aquellos funcionarios dentro de este Poder del Estado Dominicano.
A partir del 2010, se han realizado tres selecciones de los miembros del Consejo Poder Judicial los cuales permanecen sentados en la silla en su calidad de “consejeros” por 5 años ininterrumpidos y sin posibilidad de reelección y acompañado el cuarteto por el presidente de turno de la Suprema Corte de Justicia quien lo preside, en esta oportunidad le toca al magistrado Luis Henry Molina, los anteriores habían sido los Magistrados Jorge Subero Issa y Mariano German Mejía.
En mi calidad de observador cercano, pero externo, de las actuaciones de este órgano dentro del Poder Judicial no me atrevería a aplaudirlas, celebrarlas ni tampoco a festinarlas con emociones alegres pero tampoco tristes, repito, no es carne de mi carne más que nada llego a simple observador en calidad de un usuario más. Desde afuera el juego siempre se ve más fácil.
Pero este órgano en su corta historia ha servido más que de aliado de verdugo para sus pares jueces. Muchas de las cancelaciones que se han producido hablan por sí solas. Muchas de las suspensiones también tienen su historia que contar. Muchos de los traslados saborean la rabia de los afectados. Muchos de muchos de todos muchos, a, y muchas no se sienten satisfechos con las evaluaciones de méritos del órgano.
Y ni hablar del ejercicio idóneo en observancia a los principios de independencia e imparcialidad que se activan como bumerán muchas veces en contra de los juzgadores y que les lleva directos “al paredón” disciplinario bajo la suerte de suspensión de salarios, cuestionamiento moral y ético y más que probable cancelaciones.
Por eso hoy estamos celebrando la selección de los nuevos integrantes del Consejo del Poder Judicial como simples observadores de la nada, rogando que si esto he leído por alguno de los elegidos que sepan que nosotros sabemos que sus pares esperan algo más que persecuciones infundadas, que juicios disciplinarios por denuncias interesadas, que se cuide el derecho de juzgar con independencia e imparcialidad acorde a los límites constitucionales y legales establecidos en todas las normas vigentes. Que por un pique de un fiscal o de un actor interesado no vayan a parar los jueces al banquillo del Consejo.
Con esto no estamos diciendo que se apañe a nadie y que se protejan las ovejas descarriadas, no, solo pedimos que se opere con eficiencia, calidad, ética y justicia el principio de Separación de Funciones, y que el consejo sirva para aconsejar y no solo para perseguir y castigar. Éxitos a los elegidos.




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