La pandemia, el turismo y “el cambio”
Un “cambio” en medio de la pandemia ¿para ciudadanos o para los empresarios?

Santo Domingo, RD
Por: Kendra Reyes
La pandemia del coronavirus cambió todas las reglas del juego. La crisis económica, social y política por la que estaba atravesando el país hizo que los vientos cambiaran de rumbo y los dominicanos eligieran un gobierno que, aunque no cumplía con los estándares de muchos, representaba la esperanza de miles de personas que querían algo diferente, “un cambio”.
Durante el gobierno del exmandatario Danilo Medina, el Partido Revolucionario Moderno, criticó en cierta forma, casi todas las medidas que eran tomadas en aquel entonces. Por eso muchos dicen que “una cosa es tocar con guitarra y otra con violín”.
Las situaciones no eran tan fáciles como parecían, las medidas no podían relajarse y el estado de emergencia por lo visto si era necesario. Al final, el cambio no pudo invertir las reglas del juego porque la realidad no lo permitía.
Cuando el presidente de la República, Luis Abinader, tomó las riendas del país, uno que se encontraba roto, donde mucha gente cayó en la quiebra porque sus negocios tenían meses cerrados y tenían la esperanza de que relajaran las medidas, una semana y cuatro días después de tomar posesión tuvo que pedir a los legisladores una extensión del estado de emergencia por 45 días más, esta petición fue criticada no solo por la oposición sino por los ciudadanos que recordaron lo que se había dicho a inicios de la pandemia, “el estado de emergencia es para hacer negocios particulares y convertir la asistencia social en una extensión de la campaña electoral”.
Después de agosto, han sido varios los pedimentos para extender tanto el estado de emergencia como las peticiones para subir y bajar el horario de toque de queda.
El primer estado de emergencia para hacer frente al Covid-19 fue declarado el pasado 20 de julio de 2020 mediante el decreto 265-20 y prorrogado por última vez hasta el 15 de abril de 2021 mediante el decreto 95-21.
Dentro de las primeras medidas decretadas por el Gobierno para combatir la pandemia del COVID, estuvo el abastecimiento de pruebas PCR y otros insumos necesarios, la contratación de 1,000 médicos, la habilitación de 17 laboratorios públicos y privados en todas las regiones para agilizar la aplicación y llegar a más de siete mil pruebas diarias, el incremento de la disponibilidad de camas y la inclusión y participación de los ayuntamientos y organizaciones sociales en el desarrollo de las actividades programadas.
Cabe destacar que desde ese anuncio han sido pocas las veces que el Ministerio de Salud ha realizado esas siete mil pruebas diarias, en ocasiones si se llega a mil, es mucho.
Lo otro ya es historia, a pesar de estas medidas el contagio no ha bajado y parece ser que las presiones de ciertos sectores, es más fuerte que la intensión de proteger a los ciudadanos.
El poder controlado por empresarios que, aunque quieran ir en contra de sus intereses, les será imposible no pensar en su bolsillo antes que en el pueblo que muere por el virus.
En una ocasión un infectólogo, cuyo nombre omitiremos, dijo que en el país han muerto y se han infectado más personas de las que son reportadas diariamente por el Ministerio. Razón por la que muchos no confían en las autoridades a la hora de emitir los datos de contagios.
¿A quién le creemos? Juzgue usted.
A medida que han avanzado los meses, muchos países que han abierto su economía, han tenido que cerrar por el rebrote, pero aquí pasa todo lo contrario, es cierto que el turismo es importante y que la economía debe recuperarse pero me pregunto, qué es más importante, la vida de aquellos que votaron por un gobierno equilibrado y que velara por todos, o dejar entrar a miles de extranjeros para que cosas como las nuevas cepas, llegaran al país debido a que dejamos entrar a todo el mundo cuando a nosotros nos cerraban las puerta por el alto contagio que tenemos.
Ciertamente el país es un referente a la hora de hablar de turismo, somos, por no decir los mejores, un destino importante en este sector.
Nuestras hermosas playas, el clima y la hospitalidad, son esenciales para que muchos prefieran a República Dominicana como su lugar favorito para vacacionar.
Pero debemos cuidarnos, debemos cuidar a ese cuerpo que trabaja con esas personas que vienen de fuera, y a los empleados que trabajan, pagan impuestos y mueven la economía.
Una de las comodidades que ofreció el gobierno para los turistas, fue el seguro médico gratuito a todos los que se alojen en hoteles, este cubrirá cualquier tipo de emergencia médica, incluido el covid-19, los medicamentos en asistencias con hospitalización y el transporte médico de emergencia.
Así como los gastos de hotel en el caso de que sea necesaria la hospitalización del viajero y los gastos por cambio de vuelo, ocasionados debido a una emergencia médica, así como asistencia legal.
Este formaba parte del plan para rescatar el turismo, la principal fuente de divisas del país, que se ha visto fuertemente estremecida por la pandemia del coronavirus.
Repito, estas medidas no están mal, pero para salvar una cosa, estamos dejando que otra se dañe y en el camino corremos el riesgo de volver hacia atrás. ¡Nadie quiere volver nuevamente al encierro!
De acuerdo con las declaraciones del ministro de Turismo, David Collado, en el mes de abril se registró el mejor dato en materia turística desde el inicio de la pandemia, con la llegada de más 280.000 visitantes extranjeros.
Según Collado, las reservas hoteleras, están un 153 % por encima a las de enero de 2018, el mejor año para el turismo dominicano «en toda su historia», mientras que los buscadores ubican a la República Dominicana entre los primeros cinco destinos turísticos para ir de vacaciones.
Ciertamente con la aplicación de la vacuna, las cosas están tomando un rumbo diferente, mucha gente quiere inocularse y a otros no les interesa, ya eso es un criterio de cada uno.
Pero no debemos olvidar, que una dosis no acaba con el contagio, que hay personas que se han puesto todas las vacunas y están contagiados, y que relajar tanto las medidas ya sea para satisfacer al empresariado o a una parte de la población, es un riesgo muy grande que estamos corriendo.
Esperamos que el gobierno “del cambio” pueda ver lo que en verdad le conviene al país. La economía es primordial pero la vida de los ciudadanos, lo es mucho más.
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