Opinión

“Celebro tu cumpleaños…”

Tony Raful
tonyraful5@yahoo.com

 La canción la en­tonan en diver­sos festejos de cumpleaños. Se volvió viral para decirlo con una pala­bra de los tiempos volande­ros actuales, es la entonación hermosa de los natalicios. La otra cara del “ Happy Bir­thday to You“. “Celebro tu cumpleaños tan pronto vi asomar el sol/ y en este día glorioso/ pido tu dicha al Se­ñor/porque lo he considera­do/como el regalo mejor/Toma mi abrazo, que yo te doy/con mucha sinceridad/Toma mi abrazo, tu amigo soy/y mucha felicidad”. El autor es el profesor Ramón Rafael Casado Soler. Lo co­nocí y fui en alguna medida su alumno, junto a José En­rique Trinidad, creador de programas de exquisita mú­sica y cultura universal y co­productor de “7 días con el pueblo”. Las enseñanzas de este monje civil son inmen­sas. Cayó preso durante la dictadura trujillista, acusán­dolo de ser el inspirador de un movimiento surgido en­tre jóvenes de la barriada de San Juan Bosco, llama­do “La nueva Trinitaria”, cu­yo objetivo era liberar la Pa­tria de la opresión del tirano. Ese grupo lo constituyeron alumnos del profesor Casa­do, quien los orientaba en el amor a la libertad contra la opresión. Una madrugada, los agentes represivos alla­naron su casa y se lo lleva­ron en ropa interior hacia la tétrica cárcel de torturas lla­mada “la 40”, acusándolo de ser el instigador de los mu­chachos de San Juan Bosco, quienes ya se movilizaban junto a los núcleos y células del Movimiento Clandestino 14 de Junio. El Profesor Ca­sado Soler nos narró tanto a José Enrique, como a mí, la forma en la cual colocaron a todos los presos desnudos en hilera para ir torturándo­los con los más brutales mé­todos de sadismo. Algunos murieron en aquel tránsito de horror. El torturador prin­cipal iba disponiendo de ca­da uno de ellos en la noche lúgubre de aquel recinto le­tal. Cuando le tocó el turno al profesor Casado Soler, y el esbirro se disponía a usar un torniquete, en medio de gri­tos y llanto, Casado se enco­mendó a Dios, pensando que le había llegado la hora final, cerró sus ojos y se preparó para morir. El torturador se detuvo. Y lo envió para otro día con la sentencia de que a Casado se lo guardaran para después. Así pasó días terri­bles en aquel antro de per­versión y muerte que fue la cárcel de la 40, viendo ami­gos, alumnos destrozados por la barbarie. Una ma­ñana, ya trasladado a la cár­cel de “La Victoria”, observó que sus compañeros de cel­da felicitaban a uno de los reclusos que cumplía años. Y entonces se retiró a un rin­cón del presidio a tararear la letra de una composición que él había escrito años an­tes pero que todavía no te­nía música. Esa canción fue “Celebro tu cumpleaños…” convertida en himno de re­sistencia contra la dictadura, la capacidad de amar en me­dio del infierno, de celebrar la vida cuando se espera la muerte obscena, el desgarra­miento de toda humanidad. Hombre de una integridad moral a toda prueba. Hom­bre de una dimensión gi­gantesca. José Enrique y yo lo visitábamos, aprendimos de él, el valor de las ideas éti­cas. Un día nos confesó que se marchaba para siempre en tránsito de la materia al espíritu absoluto. Desde en­tonces habita en la eternidad más alta y más pura.

Comentarios para este artículo

Mostrar más
Botón volver arriba
¿Quieres recibir avisos de nuevas noticias? OK No Gracias