
El nombre de la arquitecta Leslie Rosado lleva varios días siendo tendencia en las redes sociales y en la opinión pública de República Dominicana. La causa es la conmoción e indignación social de su muerte, siendo una mujer joven, profesional, indefensa y en estado de gestación.
El pasado domingo 3 de octubre, la sociedad dominicana amaneció totalmente consternada y en shock, por la información de que la joven arquitecta Leslie Rosado de 36 años, embarazada y en presencia de su hija, había sido muerta por un disparo hecho por un cabo de la policía en la localidad de Boca Chica la noche anterior.
La noticia se convirtió en viral en las redes sociales, y en tendencia en Twitter durante los próximos cuatro días, los vídeos del hecho se regaron como pólvora y era el tema obligado en medios de transportes masivos (metro, teleférico, autobuses de la Omsa), carros públicos, filas en bancos y en lugares públicos en todo el país.
Las primeras noticias que se tenían del hecho daban cuenta de que la joven mujer en estado de embarazo, para hacer más dramático el acontecimiento, había perdido la vida de un disparo en la cabeza que le hizo el agente policial Janli Disla Batista luego de un supuesto accidente entre el vehículo que conducía Leslie y la motocicleta del matador.
Según lo sostenido por la Policía, la muerte de la arquitecta Leslie Rosado se produjo tras un accidente de tránsito en el que vieron involucrados la mujer y el oficial Disla.
Las investigaciones de la entidad indican que al darle alcance en la calle Duarte, en Boca Chica, el cabo Disla golpeó varias veces el cristal del pasajero delantero del vehículo de la arquitecta con su arma de reglamento momento en el que se «Le escapó» un disparo que le impactó en la cabeza a la dama.
También indican que el agente de la uniformada no se había percatado de que el arma estaba cargada y manipulada cuando este interactuaba con Leslie Rosado.
Contrario a la versión oficial de la Policía, desde el primer momento el Ministerio Público, representando en este caso por el fiscal Milcíades Guzmán Leonardo. señaló que la muerte de Leslie fue un crimen voluntario, no accidental.
«El Ministerio Público mantiene una investigación en la que recaba pruebas sobre los hechos que apuntan a un crimen voluntario, con el fin de analizar a fondo las posibles causas de este lamentable hecho de violencia que tiene todas las características de tratarse de un crimen voluntario”
Atraco, accidente de tránsito o sicariato
A las versiones oficiales de la Policía Nacional y del Ministerio Público, se agregan la de la ciudadanía común que no ha parado de hablar de este caso.
Por un lado, hay quienes han llenado los muros de sus redes sociales o sus grupos particulares, en sus círculos de confianza con tesis diversas que van desde un atraco, hasta un accidente de tránsito o un hecho de sicariato.
Quienes defienden la versión del atraco ponen de relieve un detalle dado por el Ministerio Público: el motor andaba con el chasis limado y no tenía placa, modus operandi de los atracadores. Esto pese a que la familia del cabo Disla defienden su integridad.
Por otro lado, otros se hacen eco de que todo se trató de un accidente de tránsito que terminó mal. Para estos la prueba contundente es el testimonio de la esposa del cabo y el caos del transporte en República Dominicana que hace que los accidentes de tránsito sean muy comunes y se sumen a una sociedad violenta donde las personas «se matan pro cualquier cosa».
Sin embargo, hay personas que no están de acuerdo con ninguna de estas tesis y argumentan que la violencia desproporcionada usada en este caso y que conllevó una persecución, varios disparos y presencia militar en la escena que aún no ha sido debidamente aclarada, son factores que se prestan a interpretar que fue un acto de sicariato, un homicidio por encargo.
En esa tesis se inscribe la reconocida antropóloga social Tahira Vargas, quien consideró que el asesinato de la arquitecta Leslie Rosado, la noche del pasado sábado en un hecho ocurrido en el municipio de Boca Chica, no se trató de un accidente, sino de un encargo.
Así lo consideró este miércoles la antropóloga social Tahira Vargas, quien dijo que, al cabo de la Policía Nacional, Janli Disla Batista, “alguien le pagó para que hiciera ese crimen”.
“No, no fue un accidente. En la Policía hay agentes policiales que se le paga para que hagan labores de asesinato, como existe en la sociedad en general”
Otros datos
Un dato interesante es que no es el motorista Castillo Nova quien ayuda al cabo Disla a llevar a la mujer muerta al centro médico, sino otro motorista que ya fue identificado e interrogado por la fiscalía.
La yipeta presenta varios disparos, lo que indica que la persecución se hizo de manera agresiva y violenta, y también las imágenes de los videos muestran a un camión del ejército en la persecución a la yipeta y luego se habla de la presencia de tres militares en el hecho de sangre, que son investigados.
Dos cosas a tomar en cuenta es que la motocicleta que usaba el cabo Disla, aparte de no presentar ningún tipo de daño al igual que ninguno de sus familiares que iban como pasajeros, no tiene placa ni numeración de chasis lo que indica que es uno de esos aparatos que se usan para fechorías.
Hija de Leslie
La versión de la hija de Leslie narrada por el pastor Marco Yaroide explica que mientras madre e hija viajaban a bordo de su vehículo, esta fue impactada en la parte de atrás por un motor y no vieron a nadie. Luego se percatan de que la siguen y por temor a un atraco siguen andando hasta el momento del disparo.
El cabo de la Policía Nacional, Janli Disla Batista, admitió ante el juez de la Oficina de Atención Permanente de Santo Domingo Este que mató a la arquitecta Leslie Rosado, según sus abogados. Lo que en términos legales significa que hizo una defensa positiva.
No obstante, el abogado Luis López, precisó que la admisión no se produjo en los términos en que fue presentada por el Ministerio Público, que planteó que lo sucedido fue un asesinato. El togado explicó que su cliente admitió su culpabilidad por el hecho que se desencadenó en un momento de “ira al ver su esposa y sus hijos en el suelo”.
Decisión del tribunal
A Janli Disla Batista y Rafael Castillo Novas le impusieron un año de prisión preventiva en San Pedro de Macorís, mientras el Ministerio Público concluye su investigación del caso.
El Ministerio Público les ha asignado a los hechos de manera provisional la calificación jurídica de homicidio voluntario, asociación de malhechores y complicidad para cometer asesinato, previsto y sancionado en el contenido normativo de los artículos 59, 60, 265, 266, 296, 297, 298 y 302 del Código Penal Dominicano, el principio VI de prioridad absoluta, los artículos 3, 12 y 396 de la Ley 136-03, sobre el Código para la Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes.
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