“Celebro tu cumpleaños…”

La canción la entonan en diversos festejos de cumpleaños. Se volvió viral para decirlo con una palabra de los tiempos volanderos actuales, es la entonación hermosa de los natalicios. La otra cara del “ Happy Birthday to You“. “Celebro tu cumpleaños tan pronto vi asomar el sol/ y en este día glorioso/ pido tu dicha al Señor/porque lo he considerado/como el regalo mejor/Toma mi abrazo, que yo te doy/con mucha sinceridad/Toma mi abrazo, tu amigo soy/y mucha felicidad”. El autor es el profesor Ramón Rafael Casado Soler. Lo conocí y fui en alguna medida su alumno, junto a José Enrique Trinidad, creador de programas de exquisita música y cultura universal y coproductor de “7 días con el pueblo”. Las enseñanzas de este monje civil son inmensas. Cayó preso durante la dictadura trujillista, acusándolo de ser el inspirador de un movimiento surgido entre jóvenes de la barriada de San Juan Bosco, llamado “La nueva Trinitaria”, cuyo objetivo era liberar la Patria de la opresión del tirano. Ese grupo lo constituyeron alumnos del profesor Casado, quien los orientaba en el amor a la libertad contra la opresión. Una madrugada, los agentes represivos allanaron su casa y se lo llevaron en ropa interior hacia la tétrica cárcel de torturas llamada “la 40”, acusándolo de ser el instigador de los muchachos de San Juan Bosco, quienes ya se movilizaban junto a los núcleos y células del Movimiento Clandestino 14 de Junio. El Profesor Casado Soler nos narró tanto a José Enrique, como a mí, la forma en la cual colocaron a todos los presos desnudos en hilera para ir torturándolos con los más brutales métodos de sadismo. Algunos murieron en aquel tránsito de horror. El torturador principal iba disponiendo de cada uno de ellos en la noche lúgubre de aquel recinto letal. Cuando le tocó el turno al profesor Casado Soler, y el esbirro se disponía a usar un torniquete, en medio de gritos y llanto, Casado se encomendó a Dios, pensando que le había llegado la hora final, cerró sus ojos y se preparó para morir. El torturador se detuvo. Y lo envió para otro día con la sentencia de que a Casado se lo guardaran para después. Así pasó días terribles en aquel antro de perversión y muerte que fue la cárcel de la 40, viendo amigos, alumnos destrozados por la barbarie. Una mañana, ya trasladado a la cárcel de “La Victoria”, observó que sus compañeros de celda felicitaban a uno de los reclusos que cumplía años. Y entonces se retiró a un rincón del presidio a tararear la letra de una composición que él había escrito años antes pero que todavía no tenía música. Esa canción fue “Celebro tu cumpleaños…” convertida en himno de resistencia contra la dictadura, la capacidad de amar en medio del infierno, de celebrar la vida cuando se espera la muerte obscena, el desgarramiento de toda humanidad. Hombre de una integridad moral a toda prueba. Hombre de una dimensión gigantesca. José Enrique y yo lo visitábamos, aprendimos de él, el valor de las ideas éticas. Un día nos confesó que se marchaba para siempre en tránsito de la materia al espíritu absoluto. Desde entonces habita en la eternidad más alta y más pura.
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