Opinión

Después de Aquaviva, Villeschi (1615-1645)

Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.
mmaza@belenjesuit.org

Mucio Vitelleschi, provenía de una noble familia romana. Sus padres rechazaban que aquél promisorio estudiante del Colegio Romano entrase con 19 años en la Compañía. El papa Gregorio XIII lo apoyó. Enseño filosofía y teología, fue superior de las provincias napolitana y romana y ya en 1608 era asistente. Antes de que Aquaviva falleciera, General por 34 años, algunos jesuitas intrigaban sobre su sucesor. A Vitelleschi le acusaron ante la orden, los embajadores de España y Francia y hasta ante el papa Paulo V de ser demasiado cercano a Aquaviva y haber maquinado para ser electo. Se cuenta que Paulo V les comentó a los denunciantes: — no teman que Vitelleschi no será electo–.  Pero el 15 de noviembre de 1615 Vitelleschi con 52 años era electo por 39 de 74 votos. Perdonó a sus detractores e incluso mandó quitar de las actas el relato de sus intrigas. Gobernaría hasta 1645.

Algunos de los problemas enfrentados por Vitelleschi revelan las luces y las sombras de la orden.

La Compañía tuvo que mandar que cada jesuita aceptase el grado que le confirieran los superiores. Tenía derecho a apelar una vez, pero luego debía aceptar el veredicto.

Vitelleschi luchó para mantener el carácter internacional de las comunidades y no aceptar la exigencia, por ejemplo, de los misioneros jesuitas de que su superior fuera de su nacionalidad. Igualmente mandó que en las casas de formación los profesores y formadores fuesen de diferentes naciones.

Con España enfrentó varios problemas. Entre 1621 y 1627 tuvo que emplearse en bloquear un escrito del Jesuita Juan de Mariana en contra del gobierno de la propia Compañía. Luego tuvo que combatir esta idea de Felipe IV: quería un comisario general para los jesuitas residentes en América española y así sustraerlos a la autoridad del P. General. El monarca español y su equipo estaban disgustados con Wilhelm Lamormaini, el confesor jesuita de la corte, a quien acusaban de promover intereses austríacos contra España.  Le reprochaban a Vitelleschi su cercanía al papa Urbano VIII, defensor de los intereses franceses en la Guerra de los Treinta Años (1618 – 1648).

Vitelleschi logró que los papas Paulo V (1605 – 1621) y Gregorio XV (1621 – 1623), el papa que canonizó a San Ignacio y San Francisco Javier en 1622, no le hicieran cardenal. Vitelleschi se vería envuelto en asuntos más pintorescos. .

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