La victoria, sorprendente y el general español; ¡más!

En 1741, tan seguro estaba el Almirante inglés Edward Vernon de capturar Cartagena de Indias, que antes de conquistarla cantó victoria. Para rememorarla, Jorge II mandó acuñar una moneda de oro. Contra los 186 barcos, 2,000 cañones y 30,000 soldados del orgulloso Vernon, Cartagena contaba con 6 naves, 3,600 hombres, de los cuales, 600 eran indios armados de arcos y flechas. Blas de Lezo, el general español defensor de Cartagena, despreciado por sus superiores, supo usar el clima, los mosquitos y un foso para derrotar a los ingleses.
Conocedor de las medidas exactas de las escaleras inglesas para el asalto de las imponentes murallas de Cartagena, Blas de Lezo mandó excavar e inundar un foso con una profundidad tal que, convertía en inútiles las escalas inglesas.
Vernon apenas pudo utilizar de cerca su superioridad naval, pues Don Blas le hundió unos barcos a la entrada del puerto.
El camino que les dejó expedito a los abigarrados ingleses era una ruta plagada de aguas contaminadas y enjambres tropicales de mosquitos tan cariñosos como implacables.
Para estimular a sus tropas, Vernon distribuía generosamente “grog” un brebaje a base de ron o coñac y agua azucarada. Entre sus soldados le apodaron “Old grog”. La bebida tal vez ayudaba a soportar el calor y los mosquitos, pero no favoreció a los invasores ingleses cuando un contingente hispano cargó a la bayoneta contra los festivos y desconcertados británicos.
Eventualmente, los ingleses perdieron unos 100 barcos y más de 8,000 hombres.
La humillación de Vernon no conoció límites: le había derrotado, Blas de Lezo y Olavarrieta, el vasco apodado “el mediohombre”: ¡le faltaba una pierna, un antebrazo y un ojo!
Los ingleses guardaron sus monedas. En la tumba de Vernon se lee un epitafio que pareciera escrito por un perdedor estilo “Trump”: “Y en Cartagena conquistó hasta donde la fuerza naval pudo llevar la victoria”. Blas de Lezo, fue criticado por sus superiores que desautorizaron su estrategia. Jamás recibió ningún título de nobleza. Luego de años de olvido, se le recuerda con varias estatuas. Está enterrado en Cartagena, pero nadie sabe dónde.
(Ver, El día que España derrotó a Inglaterra. Blas de Lezo, tuerto, manco y cojo destrozó la mayor armada inglesa, de Pablo Victoria Vilche, 2014). Dicen que la de Crespo-Francés y Valero que desconozco, la supera. mmaza@belenjesuit.org
Comentarios para este artículo