Cultura
¿Por qué las hormigas no se matan cuando caen desde muy alto pero nosotros sí?
La clave está, entre otras variables, en la llamada velocidad terminal

La suerte sonrió a la azafata yugoslava Vesna Vulovic el 26 de enero de 1972. Al día siguiente su imagen se convirtió en la portada de la mayoría de los rotativos internacionales, su hazaña consistió en sobrevivir a una caída, sin paracaídas, desde más de diez mil metros de altura –más de tres mil trescientos pies-.
En aquellos momentos tenía veintiún años y fue la única superviviente del vuelo 367 JAT -que realizaba el trayecto Estocolmo-Belgrado- después de que una bomba de maletín atravesara el compartimento de equipaje y derribara el avión.
Tras el suceso la auxiliar de vuelo sufrió fracturas de cráneo, vértebras, fémur, costillas y pelvis, lesiones que la provocaron una parálisis transitoria de los miembros inferiores.




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