Opinión

Quién da límites a la libertad, y qué realmente es (o qué realmente sería)

Por Adrian Armando Sánchez Del Cristo

No todos los ciclos rotos son nuevos comienzos. Asimismo, no veo libertad en ser esclavo de la concupiscencia, y con énfasis: De uno mismo.

Tal como siempre he tratado de explicar, liberación no es lo mismo que libertad (algo que Hayek previsualizaba en “La Fatal Arrogancia”), vivir libremente implica tener responsabilidades, no disidir de ellas, pues realmente así no se sabe decidir de otras.

En un análisis de título, etiqueta y criterio muy personal, me he interpelado, y he superpuesto incógnitas que incluso han sido más (o igual de fuertes) que mis proposiciones.

Para esto, he creado ciertos lineamientos, que no se desligan, sino que, al contrario, dan sentido a lo que me pregunto. Elohim sacrifica a su hijo para con nosotros, con tal de otorgar perdón y amarnos (y este acepta, pues es algo necesario, y justo), algo distinto a otros grupos de organización social que pedían sacrificios; pero esto, no ha cambiado mucho. Hoy el Estado nos pide que nos sacrifiquemos por la situación en la que estamos envueltos. Antes lo sacrificios se hacían para rendir culto.

¿Es el estatismo una estructura religiosa? ¿Sacrificarnos, o presentarle sacrificios a un Suprême Being?
¿Quién puede decirme cuánto compartir con quién quiero? ¿Quién decide cuándo y cómo despido a quién se ha ido?

LaVey (reitero) nos ha hecho mucho daño, nos hemos creído dioses en la tierra. Dios nos tome confesados.

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