Opinión

Los Principios de Banca Responsable

El mundo actual y la irrupción y efectos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia del Covid-19, más las catástrofes generadas por la emergencia climática así lo demuestran, exige del tejido empresarial asumir, como parte de su propósito corporativo, compromisos que persigan generar transformaciones que impacten poderosamente y trasciendan en el tiempo, para alcanzar mejoras en el modelo de producción, la calidad de vida de los ciudadanos y la conservación del medioambiente.

Desde inicios de los años 90, un conjunto de grandes e influyentes bancos comerciales se unieron a la ONU para lanzar la Iniciativa Financiera de las Naciones Unidas para el Medioambiente (UNEP FI, por sus siglas en inglés), con el propósito de actuar como agentes catalizadores frente a los riesgos globales que la crisis climática venía causando.

A lo largo de esa década se fueron sumando otras entidades financieras, incluyendo aseguradoras, de manera que el concepto de sostenibilidad fue ganando adeptos y extendiendo su labor de concienciación económica, social y medioambiental en el ámbito privado.

El 22 de septiembre de 2019, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, UNEP FI lanzó los Principios de Banca Responsable, cuyo propósito central es alinear a más de 200 entidades financieras del mundo ante el decidido objetivo de transformar a escala global la economía actual, que se apoya para su desarrollo en la utilización de combustibles fósiles, en una economía basada en la generación de energía limpia (eólica, fotovoltaica y de biomasa) y, consecuentemente, de mucho menor emisión de gases contaminantes a la atmósfera. Para su realización en la vida cotidiana de las naciones, estos seis principios (1. Alineamiento, 2. Impacto y fijación de objetivos, 3.

Clientes, 4. Grupos de interés, 5. Gobierno y cultura, y 6. Transparencia y rendición de cuentas) descansan sobre dos pivotes. Por un lado, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y su Agenda 2030, y por el otro, los acuerdos a los que más de 190 países, incluyendo el nuestro, arribaron en la Cumbre por el Clima de París de 2015, para salvar el planeta.

De las entidades financieras que firmaron en la ONU los Principios de Banca Responsable, el Banco Popular Dominicano fue la única signataria del país y de toda la región del Caribe insular, lo que se corresponde con sus valores de empresa socialmente responsable, manifiestos desde su Carta Constitutiva de 1963, en la que prometía, entre otros hitos, democratizar los servicios financieros y ser un agente catalizador del desarrollo económico, institucional y social de la República Dominicana.

Al formar parte de esta coalición y lanzar en octubre de 2019 su Visión Sostenible, el Popular se convierte en el banco más sostenible y socialmente responsable de la región del Caribe, para lo cual despliega, a través de Hazte Eco, un portafolio de productos y servicios financieros con impacto medioambiental positivo, así como alianzas para la reforestación y construcción de humedales artificiales; también, la adopción de políticas y prácticas internas alineadas a la Cultura 3R (reducir, reusar, reciclar), la generación de energía solar propia, y políticas como inclusión y educación financieras, equidad de género, capacitación profesional y en valores de su personal, y su histórica puesta en práctica de un conjunto de iniciativas de responsabilidad corporativa en beneficio de comunidades y amplios sectores de la sociedad, además de la promoción del emprendimiento en los jóvenes y la salud de la población, que han convertido la sostenibilidad en un eje central de su estrategia de negocios, para mejorar el presente y futuro del país.

Así opera el modelo Popular de banca responsable.
Enhorabuena, bancos sostenibles del mundo.

Por: José Mármol

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